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RETO-SEGUNDO DÍA

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RETO-SEGUNDO DÍA

 

FRASE

 

“Al aire de tu vuelo”    San Juan de la Cruz

Así aprovecho para transcribir el Cantico Espiritual, de donde procede, que es para mí el poema más bello que conozco.

También remitir,  a quien esté interesado,  a un magnífico ensayo de Víctor García de la Concha que lleva este título, “Al aire de su vuelo” que versa sobre Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Calderón de la Barca.

Creo que no es cuestión de explicar la frase, la mitad de un verso,  pues es poesía y las explicaciones son complicadas. Simplemente hay que leerlo en su contexto y dejarse mecer por las palabras que llenan estos versos de amor, y en este medio verso en concreto, dejarse acariciar por el  aire de tu vuelo

 

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CÁNTICO

  1. ¿Adónde te escondiste,

 Amado, y me dejaste con gemido?

 Como el ciervo huiste,

 Habiéndome herido;

 Salí tras ti clamando, y ya eras ido.

  1. Pastores, los que fuerdes

 Allá por las majadas al otero,

 Si por ventura vierdes

 Aquel que yo más quiero,

 Decidle que adolezco, peno y muero.

  1. Buscando mis amores,

 Iré por esos montes y riberas,

 Ni cogeré las flores,

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 Ni temeré las fieras,

 Y pasaré los fuertes y fronteras.

  1. Oh bosques y espesuras,

 Plantadas por mano del Amado,

 Oh prado de verduras,

 De flores esmaltado,

 Decid si por vosotros ha pasado.

 

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS

 

  1. Mil gracias derramando,

 Pasó por estos sotos con presura,

 Y yéndolos mirando,

 Con sola su figura

 Vestidos los dejó de su hermosura.

 

ESPOSA

 

  1. ¡Ay, quién podrá sanarme!

 Acaba de entregarte ya de vero;

 No quieras enviarme

 De hoy más ya mensajero,

 Que no saben decirme lo que quiero.

  1. Y todos cuantos vagan,

 De ti me van mil gracias refiriendo,

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 Y todos más me llagan,

 Y déjame muriendo

 Un no sé qué que quedan balbuciendo.

  1. Mas ¿cómo perseveras,

 Oh vida, no viviendo donde vives,

 Y haciendo porque mueras,

 Las flechas que recibes,

 De lo que del Amado en ti concibes?

  1. ¿Por qué, pues has llagado

 Aqueste corazón, no le sanaste?

 Y pues me le has robado,

 ¿Por qué así le dejaste,

 Y no tomas el robo que robaste?

  1. Apaga mis enojos,

 Pues que ninguno basta a deshacellos,

 Y véante mis ojos,

 Pues eres lumbre de ellos,

 Y sólo para ti quiero tenellos,

  1. Descubre tu presencia,

 Y máteme la vista y hermosura;

 Mira que la dolencia

 De amor, que no se cura

 Sino con la presencia y la figura.

  1. ¡Oh cristalina fuente,

 Si en esos tus semblantes plateados,

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 Formases de repente

 Los ojos deseados,

 Que tengo en mis entrañas dibujados!

  1. Apártalos, Amado,

 Que voy de vuelo,

 

ESPOSO

 

 Vuélvete, paloma,

 Que el ciervo vulnerado

 Por el otero asoma,

 Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

 

ESPOSA

 

  1. Mi Amado, las montañas,

 Los valles solitarios nemorosos,

 Las ínsulas extrañas,

 Los ríos sonorosos,

 El silbo de los aires amorosos.

  1. La noche sosegada

 En par de los levantes de la aurora,

 La música callada,

 La soledad sonora,

 La cena, que recrea y enamora.

14

  1. Cazadnos las raposas,

 Que está ya florecida nuestra viña,

 En tanto que de rosas

 Hacemos una piña,

 Y no parezca nadie en la montiña.

  1. Detente, cierzo muerto,

 Ven, austro, que recuerdas los amores,

 Aspira por mi huerto,

 Y corran tus olores,

 Y pacerá el Amado entre las flores.

  1. Oh, ninfas de Judea,

 En tanto que en las flores y rosales

 El ámbar perfumea,

 Morá en los arrabales,

 Y no queráis tocar nuestros umbrales.

  1. Escóndete, Carillo,

 Y mira con tu haz a las montañas,

 Y no quieras decillo;

 Mas mira las campañas

 De la que va por ínsulas extrañas.

 

ESPOSO

 

  1. A las aves ligeras,

 Leones, ciervos, gamos saltadores,

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 Montes, valles, riberas,

 Aguas, aires, ardores,

 Y miedos de las noches veladores.

  1. Por las amenas liras

 Y cantos de Sirenas os conjuro

 Que cesen vuestras iras,

 Y no toquéis al muro,

 Porque la Esposa duerma más seguro.

  1. Entrádose ha la Esposa

 En el ameno huerto deseado,

 Y a su sabor reposa,

 El cuello reclinado

 Sobre los dulces brazos del Amado.

  1. Debajo del manzano

 Allí conmigo fuiste desposada,

 Allí te di la mano,

 Y fuiste reparada

 Donde tu madre fuera violada.

 

ESPOSA

 

  1. Nuestro lecho florido,

 De cuevas de leones enlazado,

 En púrpura tendido,

 De paz edificado,

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 De mil escudos de oro coronado.

  1. A zaga de tu huella

 Los jóvenes discurren al camino

 Al toque de centella,

 Al adobado vino,

 Emisiones de bálsamo divino.

  1. En la interior bodega

 De mi Amado bebí, y cuando salía

 Por toda aquesta vega,

 Ya cosa no sabía,

 Y el ganado perdí que antes seguía.

  1. Allí me dio su pecho,

 Allí me enseñó ciencia muy sabrosa,

 Y yo le dí de hecho

 A mí, sin dejar cosa;

 Allí le prometí de ser su esposa.

  1. Mi alma se ha empleado,

 Y todo mi caudal, en su servicio,

 Ya no guardo ganado

 Ni ya tengo otro oficio;

 Que ya sólo en amar es mi ejercicio.

  1. Pues ya si en el ejido

 De hoy más no fuere vista ni hallada,

 Diréis que me he perdido,

 Que, andando enamorada,

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 Me hice perdidiza y fui ganada.

  1. De flores y esmeraldas

 En las frescas mañanas escogidas,

 Haremos las guirnaldas,

 En tu amor florecidas,

 Y en un cabello mío entretejidas.

  1. En solo aquel cabello

 Que en mi cuello volar consideraste,

 Mirástele en mi cuello,

 Y en él preso quedaste,

 Y en uno de mis ojos te llagaste.

  1. Cuando tú me mirabas,

 Su gracia en mí tus ojos imprimían;

 Por eso me adamabas,

 Y en eso merecían

 Los míos adorar lo que en ti vían.

  1. No quieras despreciarme,

 Que si color moreno en mí hallaste,

 Ya bien puedes mirarme,

 Después que me miraste;

 Que gracia y hermosura en mí dejaste.

 

ESPOSO

 

  1. La blanca palomica

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 Al arca con el ramo se ha tornado,

 Y ya la tortolica

 Al socio deseado

 En las riberas verdes ha hallado.

  1. En soledad vivía,

 Y en soledad ha puesto ya su nido,

 Y en soledad la guía

 A solas su querido,

 También en soledad de amor herido.

 

ESPOSA

 

  1. Gocémonos, Amado,

 Y vámonos a ver en tu hermosura

 Al monte y al collado,

 Do mana el agua pura;

 Entremos más adentro en la espesura.

  1. Y luego a las subidas

 Cavernas de las piedras nos iremos,

 Que están bien escondidas,

 Y allí nos entraremos,

 Y el mosto de granadas gustaremos.

  1. Allí me mostrarías

 Aquello que mi alma pretendía,

 Y luego me darías

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 Allí tú, vida mía,

 Aquello que me diste el otro día.

  1. El aspirar del aire,

 El canto de la dulce Filomena,

 El soto y su donaire,

 En la noche serena

 Con llama que consume y no da pena.

  1. Que nadie lo miraba,

 Aminadab tampoco parecía,

 Y el cerco sosegaba,

 Y la caballería

 A vista de las aguas descendía

 

San Juan de la Cruz

 

Autor: palabraypoesiarfdez

Disfruto buscando la belleza en la poesía, la literatura, la música y la Naturaleza.

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