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Artículos literarios y poesía


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RETO TERCER DÍA

RETO TERCER  DÍA

 

FRASE

 

“soli eravamo e sanza alcun sospetto.  CANTO V –DANTE-DIVINA COMEDIA

“estábamos solos y, sin sospecharlo…”

 

Aprovecho para copiar  el fragmento del Canto donde está enmarcada esta frase. Lo transcribo en italiano porque es pura música, y al lado la traducción de Angel Crespo. Copio  también algunas anotaciones de Borges en  sus “Ensayos dantescos” y en  “Siete noches” la primera de ellas sobre  “La Divina Comedia” de sus Obras Completas.

Cuando llegamos al Canto V, Dante ha llegado a su gran descubrimiento: la posibilidad de un diálogo entre él, de la mano de su maestro Virgilio, y  las almas de los muertos ,  que los sentirá y los juzgará a  su modo. No, no los juzgará: él sabe que no es el Juez, que el Juez es el Otro, un tercer interlocutor, la Divinidad.

Pues bien, ahí están Homero, Platón, otros grandes hombres ilustres. Pero Dante ve a dos que él no conoce, menos ilustres, y que pertenecen al mundo contemporáneo: Paolo y Francesca. Sabe cómo han muerto ambos adúlteros, los llama y ellos acuden. Dante nos dice: “Cuali colombe dal disio chiamate”. Estamos ante dos réprobos y Dante, con infinita ternura, los compara con dos palomas llamadas por el deseo, porque la sensualidad tiene que estar en lo esencial de la escena. Se acercan a él y Francesca, que es la única que habla (Paolo, presa del llanto no puede hacerlo), le agradece que los haya llamado y le dice estas palabras patéticas: “Se fosse amico il Re dell´universo/ noi  pregheremmo lui per la tua pace” (si fuese amigo el Rey del Universo, le rogaríamos por tu paz), ya que tu te apiadas de nuestros males; están en el Infierno, pero conservan el buen corazón.

…. A Dante no le interesa cómo fueron descubiertos y ajusticiados: le interesa algo más íntimo, y es saber cómo supieron que estaban enamorados, cómo se enamoraron, cómo llegó el tiempo de los dulces suspiros. Dos personas que descubren que están enamoradas y que no lo sabían. Es lo que Dante quiere  saber, y quiere que Francesca le cuente cómo ocurrió. Ella le refiere que leían un día, para deleitarse, sobre Lancelote y cómo lo aquejaba el amor. Estaban solos y no sospechaban nada. ¿Qué es lo que no sospechaban? No sospechaban que estaban enamorados. Y estaban leyendo una historia de La Matiere de Bretagne, uno de esos libros que imaginaron los britanos en Francia después de la invasión sajona. Esos libros que alimentaron la locura de Alonso Quijano y que revelaron su amor culpable a Paolo y Francesca. Pues bien, Francesca declara que, a veces se ruborizaban, pero que hubo un momento, “quando leggemmo il disiato riso” (cuando leímos la deseada sonrisa) en que fue besada por tal fogoso amante; este que no se separará nunca de mí, la boca me besó “tutto tremante”

Hay algo que no dice Dante, que se siente a lo largo de todo el episodio y que quizás le da su virtud. Con infinita piedad, Dante nos refiere el destino de los dos amantes y sentimos que él envidia ese destino. Paolo y Francesca están en el infierno, él se salvará, pero ellos se han querido y él no ha logrado el amor de la mujer que ama, Beatriz.  En cambio, esos dos réprobos están juntos, no pueden hablarse, giran en el negro remolino sin ninguna esperanza, pero están juntos. Cuando ella habla usa el “nosotros”: habla por los dos, otra forma de estar juntos. Están juntos para la eternidad, comparten el Infierno, y eso para Dante tiene que haber sido una suerte de Paraíso.

Sabemos que está muy emocionado. Luego cae como un cuerpo muerto, “e caddi come corpo morto cade”, es tan expresivo, tan espectacular que  casi le sentimos caer y rebotar en el suelo.

 

 

 

……………/………….

Yo comencé: Poeta, con sinceros                    I´cominciai: “Poeta, volentieri

Deseos a esos dos hablar quisiera                   parlerei a quei due che´nsieme vanno,

Que parecen al viento tan ligeros.                  E paion sí al vento esser leggieri”.

 

Y él: “ A que estén más próximos espera       Ed elli a me: “Vedrai quando  saranno

Y en nombre del amor que así los guía           piu presto a noi; e tu allor li priega

Llámalos, que vendrán a nuestra vera”          per quello amor che i mena, ed ei verranno”.

 

Cuando el viento ya cerca los traía                Sí tosto come il vento a noi li piega

Moví la voz: “Oh almas afanadas,                   mossi la voce: O anime affannante,

Venid a hablarnos, si otro no os desvía”       venite a noi parlar, s´altre non niega.

 

Como palomas del deseo llamadas               Quali colombe dal disio chiamate,

Que, alta el ala y parada, al dulce nido         con l´ali álzate e ferme al dolce nido

Caer se dejan por amor llevadas,                   vegnon per l´aere dal volver pórtate;

…………………../…………………..

Amor, que en nobles corazones prende      Amor, ch´al cor gentil ratto s´apprende,

A este obligó a que amase a la persona       prese costui de la bella persona

Que perdí de manera que aún me ofende.       Che mi fu tolta; e  ´l modo ancor m´offende.

 

Amor, que a nadie amado amar perdona,         Amor, ch´a nullo amato amar perdona,

Por él infundió en mí placer tan fuerte              mi prese del costui piacer dí forte,

Que, como ves, ya nunca me abandona.           Che, come vedi, ancor non m´abbandona.

……………../……………

A ellas después encaminé mi acento                 Poi mi rivolsi a loro i parla´io,

Y comencé: ”Francesca, tus torturas                  e cominciai: Francesca, i tuoi martiri

Me hacen llorar con triste sentimiento.             A la grimar mi fanno tristo e pio.

 

Mas dí: en el tiempo aquel de las venturas        Ma dimmi: al tempo d´i dolci sospiri,

¿cómo y por qué te concedió el amor                a che e come concedette Amore

conocer las pasiones aún oscuras?                     Che conoceste i dubbiosi disiri.

 

Y ella me dijo: “No hay dolor mayor                   E quella a me: Nessun maggior dolore

Que recordar el tiempo de la dicha                    che ricordarsi del tempo felice

En desgracia; y lo sabe tu doctor.                        Ne la miseria; e cio sa ´l tuo dottore.

 

Pero si de este amor y esta desdicha                 Ma s´a conocer la prima radice       

Conocer quieres la raíz primera                          del nostro amor tu hai cotanto affetto,

Con palabras y llanto será dicha.                        Dirò come colui che piange e dice.

 

Cómo el amor a Lanzarote hiriera,                     Noi leggiavamo un giorno per diletto

Por deleite, leíamos un día;                                 di Lancialotto come amor lo strinse:

Soledad sin sospechas la nuestra era.               Soli eravamo e sanza alcun sospetto.

 

Palidecimos, y nos suspendía                             Per piu fíate li occhi ci sospinse

Nuestra lectura, a veces, la mirada;                quella lettura, e scolorocci il viso,

Y un pasaje, por fin, nos vencería.                   Ma solo un punto fu quel che ci vinse.

 

Al leer que la risa deseada                                Quando leggemmo il disiato riso

Besada fue por el fogoso amante,                   esser baciato da cotanto amante,

Este, de quien jamás seré apartada,               questi, che mai da me non fia diviso,

 

La boca me besó todo anhelante.                    La bocca mi baciò tutto tremante.

Galeoto fue el libro y quien lo hiciera:            Galeotto fu il libro e chi lo scrisse:

No leímos ya más desde ese instante.            Quel giorno piú non vi leggemmo  avante.

 

Mientras un alma hablaba, la otra era           Mentre che l´uno spirto questo disse,

Presa del llanto; entonces, apiadado,            l´altro piangea, sí che di pietade

Lo mismo me sentí que si muriera;                io venni men cosí com´io morisse;

 

Y caí como un cuerpo inanimado.                  E caddi come corpo morto cade.

 

 

R.F.


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RETO-SEGUNDO DÍA

RETO-SEGUNDO DÍA

 

FRASE

 

“Al aire de tu vuelo”    San Juan de la Cruz

Así aprovecho para transcribir el Cantico Espiritual, de donde procede, que es para mí el poema más bello que conozco.

También remitir,  a quien esté interesado,  a un magnífico ensayo de Víctor García de la Concha que lleva este título, “Al aire de su vuelo” que versa sobre Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Calderón de la Barca.

Creo que no es cuestión de explicar la frase, la mitad de un verso,  pues es poesía y las explicaciones son complicadas. Simplemente hay que leerlo en su contexto y dejarse mecer por las palabras que llenan estos versos de amor, y en este medio verso en concreto, dejarse acariciar por el  aire de tu vuelo

 

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CÁNTICO

  1. ¿Adónde te escondiste,

 Amado, y me dejaste con gemido?

 Como el ciervo huiste,

 Habiéndome herido;

 Salí tras ti clamando, y ya eras ido.

  1. Pastores, los que fuerdes

 Allá por las majadas al otero,

 Si por ventura vierdes

 Aquel que yo más quiero,

 Decidle que adolezco, peno y muero.

  1. Buscando mis amores,

 Iré por esos montes y riberas,

 Ni cogeré las flores,

11

 Ni temeré las fieras,

 Y pasaré los fuertes y fronteras.

  1. Oh bosques y espesuras,

 Plantadas por mano del Amado,

 Oh prado de verduras,

 De flores esmaltado,

 Decid si por vosotros ha pasado.

 

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS

 

  1. Mil gracias derramando,

 Pasó por estos sotos con presura,

 Y yéndolos mirando,

 Con sola su figura

 Vestidos los dejó de su hermosura.

 

ESPOSA

 

  1. ¡Ay, quién podrá sanarme!

 Acaba de entregarte ya de vero;

 No quieras enviarme

 De hoy más ya mensajero,

 Que no saben decirme lo que quiero.

  1. Y todos cuantos vagan,

 De ti me van mil gracias refiriendo,

12

 Y todos más me llagan,

 Y déjame muriendo

 Un no sé qué que quedan balbuciendo.

  1. Mas ¿cómo perseveras,

 Oh vida, no viviendo donde vives,

 Y haciendo porque mueras,

 Las flechas que recibes,

 De lo que del Amado en ti concibes?

  1. ¿Por qué, pues has llagado

 Aqueste corazón, no le sanaste?

 Y pues me le has robado,

 ¿Por qué así le dejaste,

 Y no tomas el robo que robaste?

  1. Apaga mis enojos,

 Pues que ninguno basta a deshacellos,

 Y véante mis ojos,

 Pues eres lumbre de ellos,

 Y sólo para ti quiero tenellos,

  1. Descubre tu presencia,

 Y máteme la vista y hermosura;

 Mira que la dolencia

 De amor, que no se cura

 Sino con la presencia y la figura.

  1. ¡Oh cristalina fuente,

 Si en esos tus semblantes plateados,

13

 Formases de repente

 Los ojos deseados,

 Que tengo en mis entrañas dibujados!

  1. Apártalos, Amado,

 Que voy de vuelo,

 

ESPOSO

 

 Vuélvete, paloma,

 Que el ciervo vulnerado

 Por el otero asoma,

 Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

 

ESPOSA

 

  1. Mi Amado, las montañas,

 Los valles solitarios nemorosos,

 Las ínsulas extrañas,

 Los ríos sonorosos,

 El silbo de los aires amorosos.

  1. La noche sosegada

 En par de los levantes de la aurora,

 La música callada,

 La soledad sonora,

 La cena, que recrea y enamora.

14

  1. Cazadnos las raposas,

 Que está ya florecida nuestra viña,

 En tanto que de rosas

 Hacemos una piña,

 Y no parezca nadie en la montiña.

  1. Detente, cierzo muerto,

 Ven, austro, que recuerdas los amores,

 Aspira por mi huerto,

 Y corran tus olores,

 Y pacerá el Amado entre las flores.

  1. Oh, ninfas de Judea,

 En tanto que en las flores y rosales

 El ámbar perfumea,

 Morá en los arrabales,

 Y no queráis tocar nuestros umbrales.

  1. Escóndete, Carillo,

 Y mira con tu haz a las montañas,

 Y no quieras decillo;

 Mas mira las campañas

 De la que va por ínsulas extrañas.

 

ESPOSO

 

  1. A las aves ligeras,

 Leones, ciervos, gamos saltadores,

15

 Montes, valles, riberas,

 Aguas, aires, ardores,

 Y miedos de las noches veladores.

  1. Por las amenas liras

 Y cantos de Sirenas os conjuro

 Que cesen vuestras iras,

 Y no toquéis al muro,

 Porque la Esposa duerma más seguro.

  1. Entrádose ha la Esposa

 En el ameno huerto deseado,

 Y a su sabor reposa,

 El cuello reclinado

 Sobre los dulces brazos del Amado.

  1. Debajo del manzano

 Allí conmigo fuiste desposada,

 Allí te di la mano,

 Y fuiste reparada

 Donde tu madre fuera violada.

 

ESPOSA

 

  1. Nuestro lecho florido,

 De cuevas de leones enlazado,

 En púrpura tendido,

 De paz edificado,

16

 De mil escudos de oro coronado.

  1. A zaga de tu huella

 Los jóvenes discurren al camino

 Al toque de centella,

 Al adobado vino,

 Emisiones de bálsamo divino.

  1. En la interior bodega

 De mi Amado bebí, y cuando salía

 Por toda aquesta vega,

 Ya cosa no sabía,

 Y el ganado perdí que antes seguía.

  1. Allí me dio su pecho,

 Allí me enseñó ciencia muy sabrosa,

 Y yo le dí de hecho

 A mí, sin dejar cosa;

 Allí le prometí de ser su esposa.

  1. Mi alma se ha empleado,

 Y todo mi caudal, en su servicio,

 Ya no guardo ganado

 Ni ya tengo otro oficio;

 Que ya sólo en amar es mi ejercicio.

  1. Pues ya si en el ejido

 De hoy más no fuere vista ni hallada,

 Diréis que me he perdido,

 Que, andando enamorada,

17

 Me hice perdidiza y fui ganada.

  1. De flores y esmeraldas

 En las frescas mañanas escogidas,

 Haremos las guirnaldas,

 En tu amor florecidas,

 Y en un cabello mío entretejidas.

  1. En solo aquel cabello

 Que en mi cuello volar consideraste,

 Mirástele en mi cuello,

 Y en él preso quedaste,

 Y en uno de mis ojos te llagaste.

  1. Cuando tú me mirabas,

 Su gracia en mí tus ojos imprimían;

 Por eso me adamabas,

 Y en eso merecían

 Los míos adorar lo que en ti vían.

  1. No quieras despreciarme,

 Que si color moreno en mí hallaste,

 Ya bien puedes mirarme,

 Después que me miraste;

 Que gracia y hermosura en mí dejaste.

 

ESPOSO

 

  1. La blanca palomica

18

 Al arca con el ramo se ha tornado,

 Y ya la tortolica

 Al socio deseado

 En las riberas verdes ha hallado.

  1. En soledad vivía,

 Y en soledad ha puesto ya su nido,

 Y en soledad la guía

 A solas su querido,

 También en soledad de amor herido.

 

ESPOSA

 

  1. Gocémonos, Amado,

 Y vámonos a ver en tu hermosura

 Al monte y al collado,

 Do mana el agua pura;

 Entremos más adentro en la espesura.

  1. Y luego a las subidas

 Cavernas de las piedras nos iremos,

 Que están bien escondidas,

 Y allí nos entraremos,

 Y el mosto de granadas gustaremos.

  1. Allí me mostrarías

 Aquello que mi alma pretendía,

 Y luego me darías

19

 Allí tú, vida mía,

 Aquello que me diste el otro día.

  1. El aspirar del aire,

 El canto de la dulce Filomena,

 El soto y su donaire,

 En la noche serena

 Con llama que consume y no da pena.

  1. Que nadie lo miraba,

 Aminadab tampoco parecía,

 Y el cerco sosegaba,

 Y la caballería

 A vista de las aguas descendía

 

San Juan de la Cruz

 


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UN SONIDO PURÍSIMO

UN SONIDO PURÍSIMO

 
Un sonido purísimo se ha elevado a través del silencio; una franja de
color límpido se ha dibujado sobre el cristal; una luz se ha fijado en el

fondo de los ojos que yo amo….

 

Eran tres cosas pequeñas y breves: un cántico, un rayo, una mirada….
He creído también al principio que penetraban en mí para quedarse y

para perderse en mí.

 

Pero en lugar de eso, han sido ellas las que me han poseído y dominado….

Porque el lamento del aire, el matiz del éter, la expresión del alma no eran tan sostenidas y tan rápidas más que para introducirse cada vez más profundamente en mi ser

 
TEILHARD DE CHARDIN


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UN DÍA

 

 

 

A TI AMOR, ESTE DÍA

A ti, amor este día
A ti te lo consagro.
Nació azul, con un ala
Blanca en mitad del cielo.
Llegó la luz
A la inmovilidad de los cipreses.
Los seres diminutos
Salieron a la orilla de una hoja
O a la mancha del sol en una piedra.
Y el día sigue azul
Hasta que entre en él noche como un río
Y haga temblar las sombras con sus aguas azules.

A ti, amor este día.

Apenas, desde lejos, desde el sueño,
Lo presentí y apenas
Me tocó su tejido
De red incalculable,
Yo pensé: es para ella.
Fue un latido de plata,
Fue sobre el mar volando un pez azul,
Fue un contacto de arenas deslumbrantes,
Fue el vuelo de una flecha
Que entre el cielo y la tierra
Atravesó mi sangre
Y como un rayo recogí en mi cuerpo
La desbordada claridad del día.

A ti, amor este día

Yo dije: es para ella.
Este vestido es suyo.
El relámpago azul que se detuvo
Sobre el agua y la tierra
A ti te lo consagro.

A ti, amor este día.

Como una copa eléctrica
O una corola de agua temblorosa,
Levántalo en tus manos,
Bébelo con los ojos y la boca,
Derrámalo en tus venas para que arda
La misma luz en tu sangre y en la mía.

Yo te doy este día
Con todo lo que traiga:
Las transparentes uvas de zafiro
Y la ráfaga rota
Que acerque a tu ventana
Los dolores del mundo.

Yo te doy todo el día
De claridad y de dolor haremos
El pan de nuestra vida,
Sin rechazar lo que nos traiga el viento
Ni recoger solo la luz del cielo
Sino las cifras ásperas
De la sombra en la tierra.

Todo te pertenece:
Todo este día con su azul racimo
Y la secreta lágrima de sangre
Que tú encontrarás en la tierra.

Y no te cegará la oscuridad
Ni la luz deslumbrante:
De este amasijo humano
Están hechas las vidas
Y de este pan del hombre comeremos.

Y nuestro amor hecho de luz oscura
Y de sombra radiante
Será como este día vencedor
Que entrará como un río
De claridad en medio de la noche.

Toma este día.
Todo este día es tuyo:
Se lo doy a tus ojos, amor mío
Se lo doy a tu pecho,
Te lo dejo en las manos y en el pelo
Como un ramo celeste.
Te lo doy para que hagas un vestido
De plata azul y de agua.
Cuando llegue la noche, que este día inundará
Con su red temblorosa,
Tiéndete junto a mí,
Tócame y cúbreme
Con todos los tejidos estrellados
De la luz y las sombras
Y cierra tus ojos entonces
Para que yo me duerma

P. NERUDA