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Artículos literarios y poesía


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PENTECOSTÉS-ESPÍRITU SANTO

EN LAS DOS MANOS DE DIOS

PENTECOSTÉS

 

 

Espíritu, palabra descreída, ya desde Babel; Espíritu Santo, ¡qué contar!, rareza que se dice por inercia, pero,  ¿quién cree en algo que no se toca y que nadie ha visto?  El aliento tampoco se ve y, sin embargo, sin él no tenemos vida; el sentimiento de amor de felicidad o de angustia infinita por un ser querido,  también invisible,  ¿acaso por eso no existe? ¿Quién mantiene en pie ante la muerte a quienes están siendo degollados por su fe?

Sólo si veo y toco; sólo lo que veo y lo que toco, ¡qué pobreza!, ¿verdad?  Idioma limitado, lleno de razón y  ciencia, de  certeza matemática, con el seguro  triste de la fatalidad; vacío de esperanza.

Soplo de Dios, que crea, que engendra la vida;  aliento sobre el barro, Espíritu de Dios que va llevando a hombres y mujeres, desde Adán y Eva, con  ese Espíritu lleno de…

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POESÍA A JUICIO

LA POESÍA A JUICIO

 

¿VALE LA PENA LA POESÍA?

 

En respuesta a “Poetizar o no poetizar, he ahí la cuestión”, entrada de Ernesto Cisneros Rivera en “EL HOSTAL DEL POETA”

https://ernestocisnerosrivera.wordpress.com/2017/05/30/poetizar-o-no-poetizar-he-ahi-la-cuestion/

 

 

Yo no sé expresarme en esta controversia de la poesía y del poeta como lo hace Ernesto pero tendré la osadía de intentar decir algo de lo que pienso al respecto. En mi caso, si soy o no soy poeta, es porque así me lo decís unos pocos lectores amables, pues empecé no hace más de cinco años a escribir como grato entretenimiento que con el tiempo se convirtió de forma un poco misteriosa, como por un efecto de retroalimentación, en una suerte, casi diría necesidad, de volcar algo del alma en unas letras sobre papel.

Coincidiendo con  estos mis inicios, topé con este medio, con los “blogs”, que desconocía en absoluto, y a base de compartir y degustar las letras con un  pequeño grupo de personas afines, fue creciendo mi afición así como mi deleite al acercarme a otros/as  poetas. Yo no me creo poeta, sino un insignificante aprendiz que se deleita jugando a la poesía y disfruta enormemente con las letras de personas que me suscitan una admiración difícil de describir, y de quienes aprendo a amar y respetar las “letras del poeta”, porque dicen el alma y el corazón,  y dicen del alma y  del  corazón,  dicen el mundo y el Universo y dicen del mundo y del Universo.

En segundo lugar, constatar con Ernesto, con Luis Rodríguez y con tantos otros, que es un sector muy minoritario y no sé si incluso a la baja  en este mundo en que dominan los  flases que ciegan  y ruidos que ensordecen; y si analizamos la profesión de los poetas, bien podríamos decir que no existirían pues morirían de inanición, y este extremo es bien triste si comparamos con épocas anteriores en que han tenido mucha  importancia y gozado de gran reconocimiento. Y surge la pregunta, ¿no vale la poesía porque no se pueda vivir de ella?, ¿no vale el poeta porque parece ser especie a extinguir, o “rara avis”? 

Mi respuesta, mi opinión, es que el poeta, si es poeta de verdad  y no un merodeador de medios o un zascandil, siempre será importante; es un portavoz del alma, del corazón,  de la fantasía y de los sueños que nos atan a la vida, y cada vez quedan menos. Es verdad que la mayoría aplastante ha matado el alma, o al menos lo intenta con todas sus fuerzas, y algo parecido ocurre con el corazón, los  sueños eternos y la fantasía, pero siempre quedarán poetas que escriban el alma con caricia contemplando ensimismados el cielo estrellado,  y el corazón con pulso de roja sangre tibia en complicidad con la Luna, aunque no vivan de ello.

Terminaré contando un pequeño secreto que tengo por muchos años guardado, os diré cómo me enamoré de la poesía.  Siendo muy pequeño, recuerdo emocionarme, conmoverme al leer algunos poemas, literalmente me quedaba pasmado leyendo y releyendo, cosa que me ocurre aún hoy, no solo con la poesía sino también con alguna música.

 ¿Y qué poemas fueron los responsables de esta pasión?

El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz y  El Cantar de los Cantares del Viejo Testamento, no sé si antes uno o el otro. Quizás  fueran estos, y no otros,   por cursar mis estudios de Bachiller en un Seminario, el Colegio Hijos de María Inmaculada, de los Pavonianos, de gratísimo recuerdo, en Valladolid.

 

Ramón Fernández


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AÑIL


AÑIL

En añil, mi poesía,
Nostalgia de blanca Luna,
Niebla, gris, melancolía,
Hacia primeros de Abril
En noche nublada y fría.

Mis manos en los bolsillos,
Mirando hacia el infinito,
Camino,
Siento lejana la brisa.

Me sumerjo
En cálidos laberintos
Tan lejanos,
Tan perdidos….

Se me escapan, sin querer,
Lágrimas,
Junto a sonrisas.

Se me vuelve el corazón
A la vida.

R.F.

Imagen tomada de internet.


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COMPROBADOR DE POEMAS

 

 

COMPROBADOR DE POEMAS

 

Comprobador de veracidad de poemas de amor.

 Siga las instrucciones “a pie juntillas”

Consejo: confíe.

 

Tómese la cuartilla en la que está escrito el poema, prendiendo con índice y pulgar de ambas manos las dos esquinas por su parte superior cuidando no quede debajo de los dedos ninguna letra.

 Seguidamente proceda  a sacudir enérgicamente la cuartilla, tal como se sacude un paño del polvo, hasta que caigan todas las letras, -mirando bien que  no quede ninguna, ni tampoco puntos, comas o acentos-, sobre un papel blanco que previamente hemos colocado para tal  efecto.

Recoja, a continuación todas las letras en un montoncito cuidando no doblar ninguna y colóquelas  despacio en el cuenco de una mano.

Cierre  los ojos y, concentrado  en la acción, vaya  acercando la mano con las letras a su  pecho, a la altura del corazón y, al punto, notará,  con sorpresa,  que empiezan a latir dentro de  su  mano en pulsos más o menos fuertes y frecuentes.

Siga  concentrado  observando. Si,  de pronto  nota  un solo pulso, al unísono con el de su  corazón, ese será su  poema, el poema inequívoco de su  amor.

 Añadir que no valen las trampas como tampoco se permiten varios intentos.

Una vez comprobada la sincronía perfecta solo le  queda separar despacio  la mano de su  pecho y soplar sobre las letras con fuerza y decisión para comprobar al instante que cada una irá a ocupar su lugar en la cuartilla.

A partir de este momento, cada vez que usted las lea,  sentirá  que las letras acarician  sus ojos, y estas  se irán iluminando a su roce.

Cualquier otra persona que las lea sin más, comprobará que no tiene este privilegio, viendo solo las letras negras y quietas, sin corazón, dormidas, con su luz apagada y su vida escondida.

 

Ramón Fernández

Imagen tomada de internet.


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ALETEO DE MARIPOSA

Imagen tomada de internet

 

ALETEO DE MARIPOSA

 

 

¿Cómo puede no ser cierta

La incertidumbre que aserta

 

Que la frágil mariposa

Que vuela por Nueva York

Influya en los terremotos

De las costas de Bang Kock

 

Si un ligero pensamiento

A distancias siderales

Puede apagar una estrella

Con lágrimas inmortales

Destruir una ciudad

Con guiño de enemistad

Sería una nadería

Con un pensamiento tal

Hacer hervir un glaciar

O congelar para siempre

Una selva ecuatorial

 

O producir tal belleza

Con el amor de dos almas

Llamadas por el deseo

Una en la cima más alta

Y otra en la fosa abisal

Que el arco iris más bello

Nunca podría  igualar

 

 

R.F.