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POESÍA A JUICIO

LA POESÍA A JUICIO

 

¿VALE LA PENA LA POESÍA?

 

En respuesta a “Poetizar o no poetizar, he ahí la cuestión”, entrada de Ernesto Cisneros Rivera en “EL HOSTAL DEL POETA”

https://ernestocisnerosrivera.wordpress.com/2017/05/30/poetizar-o-no-poetizar-he-ahi-la-cuestion/

 

 

Yo no sé expresarme en esta controversia de la poesía y del poeta como lo hace Ernesto pero tendré la osadía de intentar decir algo de lo que pienso al respecto. En mi caso, si soy o no soy poeta, es porque así me lo decís unos pocos lectores amables, pues empecé no hace más de cinco años a escribir como grato entretenimiento que con el tiempo se convirtió de forma un poco misteriosa, como por un efecto de retroalimentación, en una suerte, casi diría necesidad, de volcar algo del alma en unas letras sobre papel.

Coincidiendo con  estos mis inicios, topé con este medio, con los “blogs”, que desconocía en absoluto, y a base de compartir y degustar las letras con un  pequeño grupo de personas afines, fue creciendo mi afición así como mi deleite al acercarme a otros/as  poetas. Yo no me creo poeta, sino un insignificante aprendiz que se deleita jugando a la poesía y disfruta enormemente con las letras de personas que me suscitan una admiración difícil de describir, y de quienes aprendo a amar y respetar las “letras del poeta”, porque dicen el alma y el corazón,  y dicen del alma y  del  corazón,  dicen el mundo y el Universo y dicen del mundo y del Universo.

En segundo lugar, constatar con Ernesto, con Luis Rodríguez y con tantos otros, que es un sector muy minoritario y no sé si incluso a la baja  en este mundo en que dominan los  flases que ciegan  y ruidos que ensordecen; y si analizamos la profesión de los poetas, bien podríamos decir que no existirían pues morirían de inanición, y este extremo es bien triste si comparamos con épocas anteriores en que han tenido mucha  importancia y gozado de gran reconocimiento. Y surge la pregunta, ¿no vale la poesía porque no se pueda vivir de ella?, ¿no vale el poeta porque parece ser especie a extinguir, o “rara avis”? 

Mi respuesta, mi opinión, es que el poeta, si es poeta de verdad  y no un merodeador de medios o un zascandil, siempre será importante; es un portavoz del alma, del corazón,  de la fantasía y de los sueños que nos atan a la vida, y cada vez quedan menos. Es verdad que la mayoría aplastante ha matado el alma, o al menos lo intenta con todas sus fuerzas, y algo parecido ocurre con el corazón, los  sueños eternos y la fantasía, pero siempre quedarán poetas que escriban el alma con caricia contemplando ensimismados el cielo estrellado,  y el corazón con pulso de roja sangre tibia en complicidad con la Luna, aunque no vivan de ello.

Terminaré contando un pequeño secreto que tengo por muchos años guardado, os diré cómo me enamoré de la poesía.  Siendo muy pequeño, recuerdo emocionarme, conmoverme al leer algunos poemas, literalmente me quedaba pasmado leyendo y releyendo, cosa que me ocurre aún hoy, no solo con la poesía sino también con alguna música.

 ¿Y qué poemas fueron los responsables de esta pasión?

El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz y  El Cantar de los Cantares del Viejo Testamento, no sé si antes uno o el otro. Quizás  fueran estos, y no otros,   por cursar mis estudios de Bachiller en un Seminario, el Colegio Hijos de María Inmaculada, de los Pavonianos, de gratísimo recuerdo, en Valladolid.

 

Ramón Fernández