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Artículos literarios y poesía


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ABUELO DE CORAZÓN

RECUERDOS

 

Amigos de las letras, hoy comienzo la entrega de una serie de entradas semanales en prosa. Se trata de pequeños relatos en los que trato de dar forma a algunos recuerdos de mi infancia en un pequeño pueblo de Castilla la Vieja, Encinas de Esgueva, de la provincia de Valladolid. Son recuerdos amables, quizás un poco idealizados por el paso del tiempo y la distancia, pero aún vivos. De la mano de mi abuelo Belino, al amparo de su bondad y paciencia, voy desgranando pequeñas historias cotidianas que parecen de otro tiempo y no quiero que mueran del todo, sin otra pretensión que el recuerdo cariñoso y agradecido.

 

Ramón

 

RECUERDOS

 

ABUELO DE CORAZÓN

 

Me envolvía, de tan cercana, la respiración pausada del abuelo. Apuntaban aún muy tenues las primeras luces por los cristales empañados. No sé si dormía o sólo descansaba con los ojos cerrados;  de una u otra forma me transmitía una sensación tan entrañable de sosiego y protección, que aun la  guardo intacta en mi memoria después de tanto tiempo. En el duermevela de esas negras noches, tan frías y largas, al filo  del alba, invariablemente oía, ya despiertos, a mis padres. Hablaban un rato más o menos largo, tras el que sentía el ruido suave de las zapatillas de madre bajando las escaleras hacia la cocina, al tiempo que padre abría la puerta de la habitación del abuelo. Inclinado sobre la cabecera de su cama, le daba un beso al  tiempo que repetía el saludo idéntico cada día: “Buenos días tenga usted, ha descansado usted, bien y usted, bien gracias a Dios”.

 

El abuelo Belino, a mis ojos de niño, siempre era igual, menos los domingos y fiestas que cambiaba de ropa, pero también era la misma ropa la de todos los domingos y fiestas.  Tenía para mí esta cualidad un valor inestimable, me reportaba calma, y disipaba casi todos mis miedos.

El abuelo era grande, y, yo diría que no tenía aristas, por eso sus abrazos sabían a gloria. Lo mismo sus palabras, las pocas que decía, que iban siempre cargadas de cariño e inocencia. Cuando estaba sentado  al sol o en el sofá, siempre tenía a alguno de nosotros  en sus rodillas. Era el lugar perfecto. Desde los tres hasta los seis años, que es cuando empezábamos la escuela, llenábamos buena parte del día  a su lado, disfrutando de su compañía.

Al abuelo Belino le rodeaba día y noche  un aura de cariño muy especial;  ya fuera comer a su lado, sentarse con él en el sofá, acompañarle por leña, ayudarle en pequeñas tareas en el sotechado como limpiar almendrucos o nueces, era siempre de nuestro agrado, pero, quizás el mayor privilegio era dormir con él, envuelto por su bondad y cariño.

Siendo tantos hermanos, ocho, con dos años de diferencia uno de otro, cuando nacía un nuevo hermano, dejaba el anterior la habitación de nuestros padres, y de allí pasaba a dormir con el abuelo, y el que dormía con el abuelo, pasaba a la cama de al lado con otro hermano, también en la habitación del abuelo.

Al ir a dormir, se persignaba, rezaba un padrenuestro por la abuela que en paz descanse, y decía, “Santa Mónica bendita, madre de San Agustín, cuida de mi alma esta noche, que yo me voy a dormir”

Algunos domingos y fiestas que no había escuela, ni por qué madrugar, era frecuente que nos juntáramos, ya despiertos, varios hermanos en la cama del abuelo. Escuchaba nuestras pequeñas cosas con sonrisa y paciencia infinitas y nos contaba alguna inocente historia, también pequeña y clara como su vida.

 


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CINCO AÑOS

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CINCO AÑOS

 .

Recuerdos tan lejanos y tan limpios
De tiempos dulces, de pasar el tiempo
Dejándose llevar, sin hacer nada

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Entre cuatro y seis años, qué lejano
Yo era de los pequeños de la casa
Presto siempre a jugar con mis hermanos

.

Hubo un cambio dramático en mi vida
Las horas en que libre disfrutaba
Sin más alternativa
En la escuela sujeto las pasaba

.

Contrariando al refrán cuyo enunciado
Dice que fue mejor tiempo pasado
Yo he de decir por mor de ser sincero
Que salvando los meses de verano
Mis años en la escuela fueron malos

.

Aunque ha pasado casi medio siglo
Desde aquellas andanzas escolares
Las tengo en el recuerdo tan reales
Que su sola mención me sobresalta

.

Antes de ir a la escuela percibía
Que una vaga indolencia había en las horas
Que con pereza iban llenando el día

.

De cosas muy pequeñas, de sorpresas
De oraciones sencillas a María
De juegos inocentes y de cuentos
Que me ponían carne de gallina
Del miedo y susto que en mí producían

.

Estos años sí fueron placenteros
Jugando en el verano con el barro
Haciendo de arquitecto o ingeniero
En charcas con poderes especiales
Y creo que también medicinales

.

Eran charcas calientes y someras
Donde sanaba yo todos mis males
Chapuzándome dentro horas enteras

.

Siendo la consecuencia indeseada
Que el barro se pegara de tal forma
Que no había aquel que lo quitara

.

Al verme así mi madre se enfadaba
Y mi gozo en un pozo se caía
Y una que otra azotaina recibía

.

También era una cosa muy corriente
Cuando la cosa se ponía seria
Probar la zapatilla de repente

.

Me gustaba también jugar a médico
Y recetar y hacer exploraciones
Y complejísimas intervenciones

.

Sin quirófano hacía cirugía
Fuera rana lagartija o gorrión
Necesitaba urgente operación

.

Como la ciencia médica sugiere
Para ser cirujano de primera
Juventud y buen pulso se requiere

.

Si juventud y, hasta niñez sobraba
El buen pulso con bisturí de palo
Era empresa que nunca se lograba

.

Más parecía el juego de hinque al vuelo
Clavando el palo contra el verde césped
Que usar con rectitud el escalpelo

.

Nuestros pacientes eran, a Dios gracias
Animalitos muertos y bien muertos
Que utilizábamos en disecciones

.

Pasábamos con estas y otras cosas
Tardes inolvidables, placenteras,
Sencillas e inocentes, pero hermosas
Que de tan lejanas y borrosas
Más bien parecen sueños y quimeras

.

R.F.


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EL VIEJO ESCENARIO

 

EL VIEJO ESCENARIO

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Hace algunos días
Estuve en el pueblo
Donde yo nací
Un día de invierno

.
La luz, los colores
Primeros que vi
Quedaron impresos
Tan dentro de mí
Que el paso del tiempo
Nunca consiguió
Poderlos borrar

.
Impronta indeleble
La de aquella luz
Tan particular

.

Han sido unas horas
Tan solo de paso
Sin embargo, siempre
Tengo la conciencia
Que en mí se repite
La misma vivencia
Cuando vuelvo aquí:

.
Al bajar del coche
Salgo al escenario
De un viejo teatro
Veo el decorado
Para la función
Que se representa
En esta ocasión

.

Se encienden las luces
Salen los actores

Música de fondo

Escena primera
Arriba el telón

.

Me queda la duda
Seria y razonable
¿Es pueblo o teatro?
Pues no tiene entradas
Ni cartel ni horario

.

Y otra más, si cabe
¿Personas reales,
O actores con trajes?

.

….faltan del elenco
Varios personajes…

.

….y no hay sustitutos
Para su papel…

.

R.F.