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Artículos literarios y poesía


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NECESITO SENTIR

NECESITO SENTIR

 

 

Necesito sentir el corazón

Para llevar los días y las horas.

 

Me dejo sorprender

Por los colores que despierta el alba;

Por tonos  musicales

De saludos amables

Que transportan algo más que palabras;

Por cielos entoldados,

Por pliegues de la piel,

Por nítidas tersuras relajadas,

Por quejidos sin voz,

Por ojos que me miran descuidados.

 

Me mueven,

Me conmueven,

Me relajan,

Me atontan,

Me emocionan,

Las caricias del corazón y el alma,

Los atardeceres lentos y cansados

De silencioso fuego,

Los amaneceres de sonrisa franca,

Las praderas brillantes de rocío,

Los chillones gorriones,

Los columpios de leves aguanieves,

Los cantos de jilgueros y pardales,

Las sombras de los juncos

Graciosas y delgadas,

El discurrir del agua,

El aire fresco y puro

En transparente  cielo   inmaculado.

 

Necesito sentir

Caricias de miradas;

Ojos de mar azul

Turquesa de luz clara;

Ojos de almendra y miel

Con misterios de Oriente

Aún por descubrir;

Ojos de negro  abismo

De pasión encelada con la muerte.

 

Necesito sentir,

Para saberme vivo,

La belleza  con nombre de  mujer,

Insinuantes formas onduladas,

Placeres escondidos

Ruiseñores callados

En suspiros con ojos entornados

 

Necesito sentir,

Aunque a veces,

El sentir es  tan fuerte

Que confundo la vida con  la muerte

 

R.F.

 

 


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RESILENCIA

RESILIENCIA

Asustados los niños, cierran la puerta
Con terror oyen llantos entrecortados
Ahogados en sordina de zarpa en alto
Babas, alcohol, locura en la mirada

Sus ojos en lo oscuro, miran en tensa alerta
Un feo golpe ronco atenaza su miedo
En abrazo de pánico, apretados se estrechan
El pecho contra el pecho, hundiendo la cabeza

Cobardes agresiones de puño y voces
Con negras amenazas y vejaciones
Entre burlas soeces, bramando insultos
El peso de su mano, fatuo descarga
En la mujer sufrida, madre y esclava

Cansada de los años, de las mentiras
De las disculpas muertas, nunca sentidas
En su piel sin tersura y sin apresto
Va haciendo duro callo, dándose por vencida

Madre de corazón y carne resiliente
Cual madera de fresno mil veces golpeada
No hendida por las marcas ni quebrada
Más herida de muerte como luz apagada

Madre, mujer, inocente, triste esclava,
Te delatan tus ojos de miedo dibujados
Huyendo de la luz, amedrentados
Sin brillo, inertes, perdida la mirada.

R.F.