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Artículos literarios y poesía


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AÑIL


AÑIL

En añil, mi poesía,
Nostalgia de blanca Luna,
Niebla, gris, melancolía,
Hacia primeros de Abril
En noche nublada y fría.

Mis manos en los bolsillos,
Mirando hacia el infinito,
Camino,
Siento lejana la brisa.

Me sumerjo
En cálidos laberintos
Tan lejanos,
Tan perdidos….

Se me escapan, sin querer,
Lágrimas,
Junto a sonrisas.

Se me vuelve el corazón
A la vida.

R.F.

Imagen tomada de internet.


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MIRA, ORFEO, LAS LIZAS…

 

MIRA, ORFEO, LAS LIZAS

No puedo remediar mi debilidad por Unamuno, hoy, quizás bastante olvidado, también por mí, he de reconocerlo con pesar. Hace ya mucho tiempo disfruté mucho con sus novelas o nivolas, unas profundas, casi insondables como San Manuel Bueno, Mártir, otras entretejidas de fibras y tendones, cuerdas del alma bien templadas, como La Tía Tula; otras divertidas, como Un pobre hombre rico, o Don Sandalio jugador de ajedrez; dejo para el final Niebla, que tiene un poco de todo lo anterior, y que es el motivo de este breve comentario.
Curiosamente, ha sido un bellísimo poema, Lazos, de Julie Sopetrán, el que ha traído a mi memoria un pequeño fragmento de Niebla. Es inmejorable, un trocito de paraíso, una delicia.
Unamuno parece tener obsesión con lo que nos ata, con la urdimbre de la trama de la vida, desde antes de su concepción hasta después de la muerte. ¿Qué trama será la de entonces? ¿La habrá, o será un engaño? La trama de la fe y de la razón, eterno problema de toda su vida. Leyendo su Diario íntimo, vemos un hombre de fe, que cree, aunque no le tranquiliza demasiado vivir en esa “agonía”, en esa lucha; pero al fin cree, aunque no comprende esa “trama incógnita” del “después”.
Vamos a ver un botón de muestra de esta madeja que fue devanando Unamuno a lo largo de su vida:
Augusto, curiosísimo protagonista de Niebla, está viviendo el “subidón” (perdón), después de haber entrado “al fin” en casa de Eugenia, su “futura posible prometida”, aunque no llega ni siquiera a verla, y cuenta a su perro Orfeo curiosas y divertidas, a la vez que profundas, reflexiones existenciales al hilo de sus cuitas amorosas.

NIEBLA, Unamuno (fragmento)
“Y ahora me brillan en el cielo de mi soledad los dos ojos de Eugenia. Me brillan con el resplandor de las lágrimas de mi madre. Y me hacen creer que existo, ¡dulce ilusión! Amo, ergo sum. Este amor, Orfeo, es como lluvia bienhechora en que se deshace y concreta la niebla de la existencia. Gracias al amor siento el alma de bulto, la toco. Empieza a dolerme en su cogollo mismo el alma, gracias al amor, Orfeo. Y el alma misma, ¿qué es sino amor, sino dolor encarnado?
Vienen los días y van los días y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas, se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir.
Mira, Orfeo, las lizas, mira la urdimbre, mira cómo la trama va y viene con la lanzadera, mira cómo juegan las primideras; pero dime, ¿dónde está el enjullo a que se arrolla la tela de nuestra existencia, dónde?
Como Orfeo no había visto nunca un telar, es muy difícil que entendiera a su amo. Pero mirándole a los ojos mientras hablaba adivinaba su sentir.”
…………….

En el poema LAZOS de Julie Sopetrán, vemos esta superabundancia de palabras relacionadas con aquello que nos ata. Creo que nunca las he visto tan maravillosamente ubicadas como en este poema.

Vemos en LAZOS:

Un lazo umbilical me trae hasta la tierra

Atados a mi pelo, dos cintas color rosa, ríen infancia
Y así suceden ataderos, lazadas, ceñimientos
cordones, correas, broches,

entrelazo mis dedos a los hilos del campo
y descubro en el monte los aullidos del lobo
Cadena de silencios entre urdimbre de voces:

devanando el ovillo de Ariadne

como un “hilo de oro” sobre sedas
y terciopelos de trigos recién nacidos

Sin cordones heráldicos, rompo las ligaduras
y deshago los nudos y quiebro las cadenas

y precinto silencios
en esta cuerda de las debilidades.
(Estos dos versos me parecen mágicos)

Amor
como en “hilo de plata” hecho con oro
……………
Por mi parte, también este tema me inquiere y cuestiona desde siempre, y, en tono fantástico-poético, lo he tratado en la poesía AMIGO.

Vemos en AMIGO:

Por mi parte, tras muchos miles de años
Aún sigo desvelando los misterios
Ocultos tras las fibras de la carne
Que emergen a través de la mirada

Injerto extraordinario
Entre fibra y espíritu
Caricia delicada de la piel
Y suspiro del alma
Unión intergaláctica
Divinamente humana
En perfecta armonía
Sin notas y sin clave

Al fin lo he decidido
Serás de hilos de amor
De prístina pureza
Brillantes como el alba
Tejidos en encajes
De raras filigranas

Me lo imagino a veces
Como un hilo de seda transparente
Muy fino y delicado
Que alguien puso una noche entre mis manos
Diciendo que pendía de una estrella
Muy pequeña y lejana

Lo debo ir devanando
Con extremo cuidado
Al llegar la mañana;
Deprisa en horas claras
Felices y serenas,
Muy despacio, por miedo a que se rompa,
En las grandes ventiscas y borrascas

En el sueño profundo de la noche
Dejo el cabo del hilo
Atado a mi muñeca
Y el ovillo lo guardo bien seguro
En un lugar secreto de mi alma.

Hermosa y compleja la trama de la vida

R.F.